Infecciones de verano
En ocasiones, la falta de higiene en la manipulación de los alimentos y los problemas para mantener las carnes y pescados en buen estado cuando aprieta el calor, dan lugar a infecciones estomacales, más o menos graves.
Los alimentos ricos en fibra ayudan a mantener el buen funcionamiento del intestino y son imprescindibles para evitar infecciones y problemas estomacales.
Más frecuentemente, el calor produce alteraciones digestivas que provocan diarreas y vómitos. Estos problemas aumentan aún más la deshidratación, por lo que no hay que olvidar tomar abundantes líquidos.
Glucosa, sodio y potasio son los tres minerales que se eliminan más rápidamente con los líquidos. Recuerde que hay que contrarrestar su pérdida con azúcar, sal y zumos como el de limón, con alto contenido en potasio.
Cuando el desarreglo dure más de un día, hay que acudir urgentemente a un médico. En el caso de los niños y personas mayores, hay que tener muy presente que el peligro de deshidratación es muy alto.
Dieta desintoxicante

La dieta en el verano (II)
En verano se dedica más tiempo a la familia y los amigos, y además se hace más ejercicio. Las vacaciones propician el relax y la práctica de las aficiones preferidas. Es el momento perfecto para “desintoxicar” cuerpo y mente.
Tener tiempo para hacer lo que se quiere y romper la rutina ayuda a desintoxicar la mente.
Para desintoxicar el organismo de todas las grasas y azúcares acumuladas a lo largo de los meses más fríos, basta con aprovechar los alimentos frescos propios del verano, consumir todo el pescado azul que sea posible y, sobre todo, limpiarnos por dentro con muchos litros de agua, zumos de frutas y sopas frías de verduras y legumbres.
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