Para reducir los riesgos de la ingesta de un suplemento dietético es conveniente tener en cuenta lo siguiente:
* Es importante hablar con el profesional (o profesionales) de salud que lo atiende acerca del suplemento. Hágalo por su seguridad y para establecer un plan integral de tratamiento. Es particularmente importante consultar al profesional médico si:
o Piensa reemplazar su tratamiento médico regular con uno o más suplementos.
o Está tomando algún medicamento (con o sin receta). Se sabe que algunos suplementos interactúan con los medicamentos (vea el recuadro más abajo).
o Tiene una enfermedad o trastorno crónico.
o Está por operarse. Algunos suplementos aumentan los riesgos de hemorragia o interfieren con las anestesias y los analgésicos.
o Está embarazada o amamantando.
o Está pensando en darle un suplemento a un niño. Muchos productos que se comercializan como adecuados para uso pediátrico no se han sometido a prueba para determinar la inocuidad y la eficacia en niños.4
* No tome una dosis mayor que la indicada en la etiqueta del suplemento a menos que un profesional de la salud se lo recomiende.
* Si siente algún efecto secundario que le preocupa, deje de tomar el suplemento y comuníquese con la clínica o el médico. También puede dar a conocer su experiencia al Programa MedWatch, un programa de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) que investiga la información sobre suplementos dietéticos que suministran los consumidores (vea “Para obtener más información”).
* Si está considerando utilizar suplementos de hierbas, hay algunas precauciones que debe tener en cuenta. Vea la hoja informativa “Herbal Supplements: Consider Safety, Too” (en inglés) publicada por el NCCAM.
* Si quiere conocer la información preparada por el gobierno federal sobre la inocuidad de algunos suplementos en particular, consulte la sección Alerts and Advisories (en inglés) en los sitios Web del NCCAM y de la FDA (vea “Para obtener más información”).
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